I
Circe invocando los vientos que alejan,
y alargan esta Iliada.
Alas quebradas, derretidas, cara secandose en pieles dormidas.
Y despiertas,
Heroidas llorando.
Quizas me encuentres, si grito, si me rompo la voz, si me quiebro la garganta.
La oscuridad que retrasa el viaje,
El camino de vuelta, la niebla, las noches de luna muerta.
El rastro de espadas de cobre.
El Sol de las Hesperides, años luz de este reino de musgo y brezo,
donde no llega calor ni brillo,
donde el frio se carga en los huesos.
Qué dejó la espera de camas vacias, de dormir helado, y de vacio cerrado?
Tormentas contra los Acantilados de la Locura, viajes a Gigantes dormidos.
Las botellas gastadas, solo el veneno queda,
la cicatriz y la herida malcosida.
Quizas me encuentres,
navegando esta tragedia de siglos de marcha y batalla. Quizas los dioses contemplen alguna clemencia.
Sin tripulacion ni quilla,
sin viento en las velas.
La luz espera.
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